Formalizar no es sólo registrar: el reto es poder entrar, permanecer y crecer
Informalidad, formalización sostenible y crecimiento empresarial: incentivos regulatorios, empleo y protección social. El expediente DER-013-2026 examina por qué facilitar el registro no basta y propone analizar el ciclo completo de la empresa: entrar, permanecer, crecer y obtener valor dentro de la formalidad.
El problema
Durante años, una parte importante de las políticas de formalización empresarial se ha construido alrededor de una pregunta aparentemente sencilla:
¿Cómo hacer más fácil que una empresa se registre y cumpla?
Reducir trámites, digitalizar procedimientos, disminuir tiempos y facilitar registros son componentes relevantes de una política de simplificación. Pero la evidencia examinada por el BEER muestra que esa pregunta, por sí sola, resulta insuficiente.
El estudio del Banco Mundial sobre informalidad en América Latina y el Caribe plantea una explicación más compleja. La informalidad no constituye un fenómeno homogéneo: trabajadores asalariados informales, trabajadores por cuenta propia y microempresarios presentan diferentes características, incentivos y trayectorias. Una parte enfrenta exclusión del empleo formal; otra valora atributos como autonomía y flexibilidad; y muchas unidades económicas operan en escalas productivas en las que la formalización todavía genera beneficios institucionales limitados.
La consecuencia para la política regulatoria es importante:
hacer más fácil entrar a la formalidad no garantiza, por sí mismo, que resulte viable permanecer y crecer dentro de ella.
Registro, formalización y desarrollo empresarial no son lo mismo
La evidencia permite distinguir tres objetivos que frecuentemente se presentan como si fueran equivalentes.
Simplificación reduce fricciones, requisitos, tiempos o costos de cumplimiento.
Formalización incorpora efectivamente empresas y trabajadores al marco institucional.
Desarrollo empresarial implica aumentar productividad, escala, inversión y capacidad para generar empleo.
Los tres procesos pueden reforzarse mutuamente, pero uno no produce automáticamente los otros.
Esta distinción resulta especialmente relevante porque el Banco Mundial identifica al trabajo por cuenta propia y a las microempresas como núcleo cuantitativo de la informalidad regional. El informe señala que 83 % de los trabajadores informales dirige o trabaja en empresas con cinco o menos empleados. Sin embargo, también advierte que facilitar el registro de las microempresas puede tener efectos limitados sobre productividad y empleo cuando sus capacidades empresariales y posibilidades de expansión son reducidas.
La formalización administrativa puede ser un resultado valioso sin convertirse automáticamente en transformación productiva.
La formalidad también debe generar valor
Uno de los aportes más relevantes del estudio consiste en introducir explícitamente la relación entre el costo de la formalidad y el valor que trabajadores y empresas perciben de ella.
Los trabajadores no comparan exclusivamente salarios. También valoran flexibilidad, autonomía y otras características del empleo. Paralelamente, el estudio encuentra que determinados beneficios vinculados al trabajo formal pueden ser valorados por debajo del costo que representan.
El Banco Mundial denomina a esta brecha "impuesto implícito a la formalidad".
En el ejercicio comparativo presentado en el gráfico PG.9, la estimación correspondiente a México es de 17.1 %. El indicador no representa el costo total de la formalidad mexicana; mide específicamente la diferencia, conforme a la metodología del estudio, entre determinados costos asociados al empleo formal y la disposición a pagar de los trabajadores por éste.
La implicación regulatoria es más profunda que simplemente "reducir costos".
Una institución puede imponer una obligación perfectamente legítima y, sin embargo, obtener resultados deficientes si el beneficio asociado resulta inaccesible, poco portable, discontinuo o insuficientemente valorado por quienes lo financian.
Por ello, la calidad de la formalidad también importa.
El segundo problema: crecer dentro de la formalidad
Las políticas de simplificación suelen concentrarse en las barreras de entrada:
¿Cuántos requisitos existen?
¿Cuánto tarda el registro?
¿Cuánto cuesta iniciar operaciones?
DER-013-2026 incorpora una segunda dimensión:
¿Qué sucede después de que la empresa entra?
El Banco Mundial identifica políticas vinculadas al tamaño empresarial que pueden producir incrementos abruptos en impuestos, contribuciones u obligaciones cuando una empresa aumenta de escala. Estas reglas pueden interferir con las trayectorias naturales de crecimiento de empresas productivas.
El BEER identifica este fenómeno mediante una categoría analítica reutilizable:
Umbrales o discontinuidades regulatorias
Son incrementos abruptos en impuestos, contribuciones u obligaciones asociados al crecimiento o cambio de escala de una empresa que pueden modificar sus incentivos para expandirse.
La categoría abre una línea particularmente útil para el análisis regulatorio: una regulación puede no constituir una barrera para abrir una empresa y, sin embargo, convertirse posteriormente en una barrera para hacerla crecer.
Esto obliga a ampliar la mirada de la simplificación regulatoria.
No basta con analizar la puerta de entrada.
También debe examinarse la trayectoria regulatoria de la empresa.
La paradoja de la informalidad
El estudio muestra además que reducir la informalidad puede requerir políticas que aparentemente no están dirigidas hacia las empresas informales.
Si las empresas más productivas pueden invertir, financiarse y crecer, aumenta su capacidad de generar empleos formales con mejores salarios. Esto puede hacer que el sector formal resulte más atractivo para trabajadores que actualmente encuentran mejores combinaciones de ingreso, flexibilidad o autonomía en otras modalidades laborales.
De ahí surge una conclusión importante:
Una política de formalización también es una política de productividad y crecimiento empresarial.
No porque todas las microempresas deban convertirse en grandes empresas, sino porque una economía necesita suficientes empresas capaces de crecer y generar empleos formales atractivos.
La arquitectura que deja la evidencia
DER-013-2026 permite sintetizar el problema mediante una secuencia institucional sencilla:
ENTRAR → PERMANECER → CRECER → OBTENER VALOR
Entrar: que la regulación no imponga barreras innecesarias para incorporarse a la formalidad.
Permanecer: que cumplir recurrentemente resulte administrativa y económicamente viable.
Crecer: que el aumento de escala no active cargas o discontinuidades regulatorias desproporcionadas.
Obtener valor: que trabajadores y empresas encuentren servicios, derechos, seguridad jurídica y mecanismos de protección que hagan significativa su participación en la formalidad.
La secuencia modifica la pregunta tradicional.
En lugar de preguntar solamente:
¿Qué tan fácil es formalizar una empresa?
el análisis regulatorio debería preguntar:
¿Qué tan viable resulta para esa empresa entrar, permanecer y crecer dentro de la formalidad, y qué valor obtiene por hacerlo?
Implicación para México
El estudio tiene una particular relevancia porque México forma parte de varios de sus ejercicios empíricos. Entre ellos se encuentra el análisis de la probabilidad de registro de microempresas de Chile, Colombia y México, donde el gráfico PG.7 muestra una asociación creciente entre nivel de ingresos y probabilidad de registro.
Esto no significa que las recomendaciones del Banco Mundial puedan trasladarse automáticamente al marco mexicano.
Sí proporciona fundamento suficiente para una agenda de investigación regulatoria mucho más precisa:
identificar dónde están las barreras para entrar, cuáles aparecen durante la permanencia, cuáles se activan al crecer y qué valor institucional reciben empresas y trabajadores a cambio de cumplir.
Esa agenda permitiría pasar de medir exclusivamente trámites eliminados a estudiar también la calidad de la trayectoria regulatoria empresarial.
Criterio Institucional del BEER
La formalización sostenible no consiste únicamente en facilitar el registro de empresas o exigir el cumplimiento de obligaciones. Requiere un entorno institucional en el que las empresas puedan incorporarse, permanecer y crecer dentro de la formalidad sin enfrentar cargas o discontinuidades regulatorias desproporcionadas, y en el que trabajadores y empresas encuentren valor efectivo en los servicios, derechos y mecanismos de protección asociados a ella. Por ello, las políticas de formalización deben considerar conjuntamente la simplificación regulatoria, las capacidades productivas, los incentivos al crecimiento empresarial, la calidad del empleo y el diseño de los sistemas de protección social.
Regla Operativa de Análisis
Una política de formalización no debería evaluarse únicamente por qué tan fácil hace entrar a la formalidad, sino también por qué tan viable hace permanecer y crecer dentro de ella y por el valor institucional que genera a quienes cumplen.
Conclusión estratégica
La principal enseñanza de DER-013-2026 no es que debamos abandonar la simplificación.
Es que debemos llevarla más lejos.
Simplificar la entrada sigue siendo importante. Pero una política de formalización sostenible necesita mirar el ciclo completo de la empresa: las condiciones para incorporarse, los costos recurrentes de permanecer, las reglas que aparecen cuando crece y los beneficios institucionales que recibe a cambio.
Porque una economía no se vuelve más formal únicamente cuando consigue registrar más empresas.
Avanza hacia una formalización sostenible cuando hace posible que las empresas productivas entren, permanezcan y crezcan dentro de la formalidad, y que hacerlo tenga valor.
Fuente: Banco Mundial, Racionalizar la informalidad: Protección social, calidad del empleo y crecimiento, Panorama general, Washington, D.C., 2026.
