Reducción de requisitos, pasos, tiempos y costos de los trámites que realizan personas y empresas ante autoridades públicas, sin renunciar a los objetivos de política pública que la regulación busca proteger. Se orienta a eliminar cargas innecesarias y a hacer más eficiente la interacción gobierno–ciudadano.
Por qué importa y cómo se aplica en México
La simplificación administrativa opera sobre el trámite como pieza concreta de la regulación: el formulario que se presenta, los documentos que se piden, las oficinas por las que hay que pasar, el tiempo de respuesta y el costo directo o de oportunidad para el usuario. Es la cara visible de la mejora regulatoria y suele ser lo primero que percibe una MIPYME al abrir, operar o crecer.
En México, la LNETB coloca la simplificación como eje operativo: obliga a inventariar trámites en catálogos nacionales, a eliminar aquellos duplicados o carentes de sustento, y a rediseñar los que subsisten bajo lógica digital y de riesgo. La simplificación no equivale a digitalización: un trámite digital que reproduce la misma carga documental sigue siendo pesado, solo que en pantalla.
Las metodologías internacionales, como el Modelo de Costos Estándar promovido por la OCDE, permiten cuantificar cuánto cuesta a la sociedad cada trámite en tiempo y dinero. Esa cifra convierte la simplificación en objetivo medible y no en promesa retórica.
En el Dictamen FAC-001-2026 el LBPR evaluó una iniciativa de simplificación de trámites ambientales en Sonora. El diagnóstico documentó que 937 registros efectivos coexistían con 18,299 unidades económicas potencialmente obligadas: 5.1% de cobertura. La simplificación se dictaminó viable siempre que la digitalización se acompañara de rediseño de flujos e interoperabilidad Estado–municipios.
Consultar expediente FAC-001-2026Laboratorio de Buenas Prácticas Regulatorias, A.C. (2026). Simplificación administrativa [entrada de glosario]. Glosario Regulatorio LBPR. https://lbpr.mx/glosario/simplificacion-administrativa
